No ficción
¿Hay algo más sexy que las historias reales, que los cuentos verdaderos, que la literatura sin invenciones (aka de no ficción)? Mientras piensas tu respuesta, lee la selección que hemos hecho para ti:
Librerías y Panópticos
«Pero tal vez toda esta enumeración no sirva de nada si no digo la razón principal por la cual, a cada tanto, Centro Plaza me parecía —palabras de un carajito no nacido en la capital— el mejor sitio cultural de Caracas: allí había dos secretos (dos joyas), un par de librerías emblemáticas: Templo Interno y Noctua».
Ser dueño del balón es como ser dueño de la lluvia
Aún hay que esperar a que se desocupe la cancha y, además, a que llegue el dueño del balón. Los que llevan el balón tienen un poder desmedido. Yo lo tuve alguna vez. Uno desarrolla un complejo de omnipotencia importante. Te pones los zapatos con la lentitud que otorga la calma, que, a su vez, otorga el poder de decisión. El dueño del balón, si así lo quiere, puede quedarse en su casa y joderle la tarde a todos los demás. La omnipotencia te da, además, el libre manejo de la misericordia. Si me da la gana, les presto el balón; si no, pues allá ustedes, resuelvan. Es un poder obsceno, inhumano. Ser dueño del balón es como ser dueño de la lluvia.
Crónica de un fanático
La pregunta llegó, ¿qué veía yo para regularme? No pude sino pensar en el futbol, en que, de algún modo, era mi ancla a un yo que muchas veces es opacado por otras facetas. Lo veo para regular el vacío que me genera la abstracción del intelecto.
Los barrios tienen solución
Rafael nunca se interesó por «medicamentos» o por «farmacias», solo que detestaba convivir con ellos. Él solo quería creer en la frase de una de sus conferencias favoritas: los barrios tienen solución. Y no solo le parecía que tenían solución, sino que él podía ser parte de ella.
Los recuerdos de Matilde
En el momento en que Matilde cruzó el puente junto a su madre, este se partió en dos, desvaneciéndose en los sedimentos del rio.
Los 90 fueron una muy buena época
—Pero son más de tu época –insistí–. Y hay muy pocas que me gusten. A partir de los 90 la vaina se jodió. Cuando pasamos del 2000 dejé de prestar atención… Backstreet Boys… Por favor…
Trabajo secundario
—¡Elisa! –repetí con más vergüenza.
—¿Qué pasa? El chamo aquí no es homofóbico. ¿O sí?
Lo miramos con atención.
El despeño
Siento el derrumbe, el despeño y, entonces, cuando parece que acabará con el terreno, que no quedará rastro de tierra a su paso, cae al vacío, donde puede desplegar toda su potencia a sus anchas, donde nada lo detiene. Se convierte en cascada y llega al pozo que lo aguarda, sereno pero expectante.
San Jorge
Hace unos días fue tu santo. San Jorge. El mismo santo que me hacía pensar en la colección de caballeros andantes sobre sus destreros y con lanzas que tenías en tu consultorio. Los ponías a pelear contra mis dragones de juguete y recreabas la icónica escena de las estampitas de San Jorge. Tú me decías que lo admirabas mucho porque no era un santo como cualquier otro.
Rolando Díaz: es que tú dices muchas groserías en esa vaina
Rolando Díaz parecía destinado a cosas grandes, al éxito académico. Pero a él le dio por hacerse el gracioso.
Quiénes somos
Una productora cultural que trabaja en torno a la literatura, el cine, las series y el humor. Nuestra actividad principal es organizar talleres formativos en esas disciplinas.
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